VOYAGE À PARIS

Viaje a París 2017.

Los alumnos y los profesores acompañantes del viaje lingüístico a París ya están de regreso, de hecho ya han descansado y están preparados para la recta final del curso. Ha sido una experiencia inolvidable para todos, y los alumnos aparte de aprender francés, se han sumergido en la cultura francesa a través de los paseos por la ciudad parisina.

El comportamiento de los alumnos ha sido espléndido y nos han felicitado en los sitios a los que hemos ido, y aunque no hubiera sido así, nosotras ya estábamos orgullosas de ellos. Estos alumnos ya tendrán un recuerdo imborrable de su visita a la ciudad de las luces.

Cuando nos encontramos con la oportunidad de compartir un viaje de este tipo con la colaboración de otro de los institutos de la comarca, no supimos mirar hacia otro lado, nos dejamos llevar por la ilusión y por lo que un viaje así podría suponer en la vida de estos jóvenes alumnos. Desde el primer momento ambos institutos (IES Jerez y Caballero, Hinojosa del Duque, e IES Cecilio Jiménez, El Viso) congeniaron a la perfección, y no es para menos ya que el roce hubiese acabando haciendo el cariño tras 24h de autobús; como en el lejano oeste: París está a un día de viaje.

Del 3 al 8 de abril una gran tropa de alumnos y alumnas de 2º y 3º de la ESO, junto con sus profesoras, nos embarcamos en una aventura inolvidable: viaje con destino París, “oh, là, là“, probablemente la ciudad más bonita del mundo. En Hollywood aún no han hecho la película sobre este extraordinario acontecimiento, pero nos consta que están en ello.

Apenas sin soltar las maletas en el hotel, nos pusimos manos a la obra para conocer la ciudad, en el bus hicimos una visita panorámica de la ciudad; caminamos y caminamos y el lugar nos embriagó de belleza, sus calles eran inmensas y los transeúntes hablaban todos los idiomas, en una capital llena de oportunidades había de todo. Nos dirigimos hacia la Catedral de Notre-Dame y almorzamos por los alrededores, algunas compras y paseo de vuelta hasta Les Tuileries. Tiempo libre y jardines en los que esperábamos a diario la hora de cenar en la Rue Rivoli, donde cada día repusimos fuerzas a base de escalopes, arroces, patatas fritas, pizzas, pollos, frutas y otras variedades. (El Hôtel de Ville, el Museo d’Orsay, Pont Neuf con sus candados, Museo del Louvre, el Sena, los Campos Elíseos, plaza de la Concordia…)

Por fin, llegada al hotel, reparto de habitaciones y ducha merecida. Llamada de control a las habitaciones y efectivamente pocos estaban en la suya, pero esa lucha estaba ya perdida y de perdidos al río… Desfile de modelos: la nueva colección de pijamas 2017 desfilando por los pasillos, colección que ha revolucionado la moda parisina, y con razón.

Al día siguiente madrugamos, todos guapos y arregladitos, ¡más monos nuestros pollitos…! Tras desayunar todo lo fuerte que pudimos en el hotel, una amable guía nos esperaba para llevarnos a un palacio, no de cuento, esos los visitaríamos el viernes en Disney, sino al Palacio de Versalles, en el que descubriríamos los jardines más majestuosos de Francia y un montón de anécdotas sobre la vida de Luis XIV. Allí nos dieron una radio por la cual oiríamos a nuestra guía a través del auricular para no perder detalle. Tras la visita regresamos a una de las calles más turísticas del lujo: Avenida de los Campos Elíseos. Comer por ahí exigía un esfuerzo importante de selección, sobre todo por los precios; en general tirábamos de tentempié sabiendo que en la cena íbamos a compensar a nuestro estómago.

Por la tarde tuvimos dosis de arte y visitamos el Louvre, conocíamos la Gioconda, las Bodas de Caná y la Libertad guiando al pueblo…entre otras, y cayeron al saco alguna que otra foto tocando con el dedo el vértice superior de la pirámide de la entrada.

Jueves día grande, subida al monumento más fotografiado del mundo: La Torre Eiffel. Por corresponder, nosotros también hicimos alguna que otra foto, bueno muchísimas sinceramente…y es que merece la pena. Campos de Marte y Trocadero…de postal, precioso.

Comida rápida y a visitar la basílica del Sagrado Corazón, cogimos una especie de ascensor para evitar la larguísima escalinata porque preferimos usarla para bajar. Como estábamos cansados no tuvimos donde sentarnos más que en los bancos reservados para confesarse, y el cura hartito de risa amablemente nos preguntó si queríamos confesión… No vimos a Picasso ni a Toulouse Loutrec, probablemente asustados ante tal marabunta, lo que sí vimos desde el bus fue el Moulin Rouge y lo que le rodeaba.

Último día de compras y de cambios de algunas sudaderillas que casi acaban con la paciencia de nuestro conductor pero nada que no se pueda solucionar con unas risas. Cena y paseo deslumbrante al anochecer en el Bateau Mouche, todo lo que ya conocíamos, visitado de noche con la iluminación de París y la atenta mirada de nuestros alumnos, broche de oro para una jornada intensa.

Entre tiempo libre y comida los alumnos realizaban las actividades que les íbamos entregando en el bus para cada jornada y poco a poco se fueron pasando los días hasta que llegó la diversión en EuroDisney.

El último día había que madrugar para no perder “ni mijita” de tiempo en Disneyland, así que había que planificarse por el tiempo en colas y disfrutar el parque lo máximo. No se debía extraviar la entrada porque no nos dejarían pasar de un parque a otro. Al instante, todos desperdigados, pero bueno,  fue divertido perder a los amigos y encontrarlos después, algunos entusiasmados por la foto con Mickey o sacando la espada del Rey Arturo y otros con el estómago revuelto tras la experiencia 360º en Aventureland. Sin cobertura, con los móviles repletos de fotos y con la cabalgata final todo apuntaba a que nada lo podía superar, pero dieron las 22:00h y allí estábamos todos expectantes ante el castillo para que los fuegos artificiales dijeran chimpón a nuestro viaje, indescriptibles esos 20 últimos minutos de proyecciones y música. Orejas de Minnie en mano, lágrimas de emoción y maratón de regreso.

Fin de la aventura con la entrega sana y salva de todos los pollitos tras este precioso viaje. Para los profesores ha sido un placer acompañaros en esta experiencia. Gracias a todos por todo, alumnos, padres, madres, directiva, profesorado… , nuestros mejores deseos para el resto del curso y para este futuro lleno de ilusión que se os avecina, que esperamos sea tan brillante como este viaje. Algo para recordar.

Siempre se puede mejorar y de todo se aprende, en viajes al extranjero es verdad que es difícil complacer a todos y que todo salga redondo pero lo que otros hubiesen denominado como problemas, nosotros lo llamamos anécdotas, y esa es la actitud que hay que transmitir al alumnado, que no hay que llorar si no podemos ver la luna porque las lágrimas no nos dejarán ver las estrellas.

 

 

 

 

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